Las normas de Infinity: consentimiento, discreción y respeto
Mirar las normas antes de ir es lo más sensato que se puede hacer. Aquí están los principios que Infinity declara —consentimiento, discreción, respeto— explicados de verdad, y cómo funcionan las reglas en un club de ambiente en general, para que el sábado no te sorprenda nada.
- Norma que manda
- El consentimiento: un no se respeta a la primera
- Edad mínima
- 18 años
- Lunes, miércoles, jueves y domingo
- 21:00 – 03:00
- Viernes y sábado
- 21:00 – 04:00
- Martes
- Cerrado
- Dudas sobre normas
- WhatsApp +34 646 44 71 34
- Dónde
- C.C. La Sandía, Av. de Alemania 3, local 27 · Playa del Inglés
El consentimiento está por encima de todo lo demás
En los clubes de ambiente la norma universal es que un no se respeta a la primera. En Infinity es la condición de entrada, no un cartel colgado en la pared.
En la práctica: se pregunta antes de tocar y antes de acercarse. El consentimiento se dice en voz alta, no se deduce de la ropa, ni de una mirada en la barra, ni de que sea jueves de FKK Night Party y media sala esté sin ropa. Estar desnudo no responde a ninguna pregunta.
Y vale solo para ese momento. Un sí en la barra no compromete a nada dos horas después en la zona privada. Se puede parar a mitad, cambiar de idea y volver al lounge sin dar explicaciones.
- Se pregunta una vez y en voz alta: el lenguaje corporal no es un contrato.
- Una pareja decide en pareja; el sí de uno no es el sí de los dos.
- Se puede parar en cualquier momento, también a mitad.
Cómo se dice que no, y qué pasa cuando alguien lo dice
«No, gracias» es una frase completa. No necesita excusa ni justificación. Aquí decir que no es tan corriente como pedir una copa, y nadie con rodaje se lo toma como algo personal.
Del otro lado solo hay una respuesta correcta: se acepta, se sonríe y se sigue. Sin negociar, sin volver media hora después con otras palabras. Insistir es lo único que en un sitio así se considera mala educación de verdad.
Si alguien no lo entiende, se avisa al equipo. No es montar un número: es exactamente lo que se espera de ti, y por eso hay personal en sala. El problema lo crea quien insiste, nunca quien lo cuenta.
Discreción: aquí no es cortesía, es la base
Playa del Inglés es enorme para quien viene de vacaciones y diminuto para quien vive aquí. Te puedes cruzar en el súper con alguien a quien viste un sábado en el C.C. La Sandía. La discreción no va de secretismo: va de que cada uno decida quién sabe de su vida privada.
La norma se resume en una línea: lo que ves dentro se queda dentro. Ni nombres, ni «adivina a quién me encontré», ni contar la noche de otro aunque no digas quién era. Y si te lo cruzas fuera, quien decide si os saludáis es siempre la otra persona.
Sobre móviles y cámaras dentro del local, pregúntalo en la puerta: cada club fija ahí su criterio y el equipo de Infinity te lo dice en dos segundos.
Respetar el espacio ajeno: mirar no es participar
El club tiene pista de baile, barra, zona chill, zona privada y salón VIP, y cada espacio va a una temperatura distinta. En la barra se conversa, en la pista se rompe el hielo y a la zona privada se entra cuando apetece, no antes.
Ahí es donde se nota la educación de cada cual. Mirar, si quien está delante está de acuerdo, forma parte de este ambiente desde siempre; plantarse a un metro en silencio, no. Entre una cosa y la otra hay una pregunta corta y saber retirarse con buena cara si la respuesta es no.
Vale igual para las conversaciones: una pareja hablando en el lounge no está esperando compañía.
Qué se espera de una pareja, de una mujer sola y de un hombre solo
Las normas son las mismas para todo el mundo. Las dudas, no.
A una pareja se le pide que llegue con la conversación hecha en casa. Los límites se acuerdan antes, no a las tres de la mañana, y responder por el otro —«ella quiere», «él no tiene problema»— es la forma más rápida de torcer una noche. Si uno frena, frenan los dos. El miércoles, en la Couples Night, se nota especialmente: nadie tiene prisa.
A una mujer sola no se le pide nada: ni devolver una copa, ni bailar, ni explicar por qué prefiere pasar la noche en la barra. El ritmo lo marca ella.
A un hombre solo se le pide lo más difícil y lo más sencillo: paciencia y lectura de sala. Preguntar una vez, aceptar la respuesta, no seguir a nadie por el club y entender que estar cerca no es haber sido invitado. Quien lo hace bien apenas se nota, y aquí eso es un elogio.
Las reglas de la casa te las da el club en la puerta
Todo lo anterior son los principios que Infinity declara y cómo funciona el ambiente liberal en general. El reglamento concreto —qué se hace en cada zona y cómo se organiza cada noche— te lo dan al entrar, y es el que manda. Si algo de esta página suena distinto en la puerta, hazles caso a ellos.
Para cualquier duda concreta antes de venir, escribe por WhatsApp al +34 646 44 71 34 o a info@infinityswclub.com. Se responde en privado, sin que cuentes de ti más de lo que quieras. Preguntar antes es justo lo que hace la gente que luego pasa una buena noche.

